Según la historia nos cuenta, las haciendas fueron grandes extensiones de terreno ocupadas por los españoles durante la conquista del Imperio Inca. Estos terrenos tuvieron un centro administrativo que consistía en un complejo habitacional para los dueños, servidumbre, trabajadores y esclavos, bodegas y caballerizas. Todo se concentraba en un solo lugar.
Las haciendas se dedicaban básicamente a la producción agrícola y ganadera. Después de varios siglos y con el crecimiento poblacional estas grandes extensiones de terrenos se fueron modificando hasta que en la actualidad solo quedan las magnificentes construcciones, algunas de las cuales han sido adecuadas para recibir visitantes en un ambiente familiar y romántico.
Zona de Cotopaxi
Bosque húmedo andino: Se encuentra entre los 3.400 y 3.900 metros sobre el nivel del
mar, siendo la parte más baja del Parque con temperaturas que oscilan entre los 6 y 12 grados centígrados, con precipitaciones anuales que varían entre los 1.000 y 1,200 milímetros.
Existe en su interior una gran plantación de pino que se ha adaptado y creado un micro hábitat diferente, ocasionando cambios en la dinámica del páramo.
Páramo pluvial subandino: Esta comprendido entre los 3.900 y 4.000 metros sobre el nivel del mar, la temperatura ambiente esta entre los tres y seis grados centígrados y, las precipitaciones lluviosas anuales se ubican entre los 1.000 y 2.000 milímetros.
Las principales especies vegetales presentes forman colonias con la típica apariencia de almohadilla; caracterizan la zona los musgos y líquenes.
Tundra pluvial andina: Se ubica entre los 4.400 y 4.700 metros sobre el nivel del mar, con temperaturas que varían entre 1,5 y 3 grados centígrados, con una pluviosidad anual entre 1.000 y 2.000 milímetros. Las principales especies vegetales presentes forman colonias con la
típica apariencia de almohadilla.
Nival: Incluye toda la superficie cubierta con nieves perpetuas en la que prácticamente no existe ningún tipo de vegetación.
Flora: Las zonas mas bajas del Parque están pobladas por algunas especies arbóreas y arbustivas entre las que sobresalen el pumamaqui, pino, capulí, ucunero, mortiño, valeriana, orejas de conejo, gencianas, cacho de venado, romerillo, quishuar y quinua.
Fauna: Los mamíferos que se pueden encontrar en la zona son el venado, lobo de páramo, cervicabra, puma, venado de cola blanca, conejo, zorrillo, caballo cimarrón, chucuri, oso de anteojos y musaraña.
Manejo en lodo
Ruta de manejo: Maneje solo en lodo poco profundo (la profundidad no debería sobrepasar la mitad del diferencial). Manténgase en terreno que sea lo más firme posible.
Escogiendo la marcha: Escoja una marcha menor a la que le permitirá salvar el obstáculo de lodo. Si el vehículo tiene un sistema de bloqueo de diferencial, actívelo.
Uso del embrague: Mantenga una velocidad que le evite perder tracción y no cambie de marchas. Cambiar de marcha puede resultar en una pérdida abrupta de la velocidad y hacer que su vehículo se atasque.
Uso del volante: El girar el volante en una superficie con lodo causa una mayor resistencia. Mantenga una dirección constante.
Uso del volante: El girar el volante en una superficie con lodo causa una mayor resistencia. Mantenga una dirección constante.
Manejo en arena
Tracción y presión de llantas: En suelo arenoso, de arena suave, la resistencia es alta. Al igual que en lodo, incrementar la tracción en la arena no es fácil. Para evitar quedar atascado, reduzca la presión de las llantas. No obstante, si baja demasiado la presión las llantas, estas podrían separarse de los aros creando un tipo de problema muy diferente.
Escogiendo la marcha: Si considera que existe una resistencia grande, "L4" es una buena opción. Si el vehículo tiene un sistema de bloqueo de diferencial, actívelo.
Uso del volante y del embrague: No curve de golpe. Embragar podría hacer que el vehículo se atasque. Por eso, utilice una marcha que le permita hacer el trayecto sin tener que cambiar. Si tiene que cambiar de marcha, hágalo rápidamente para evitar quedarse sin viada. Por esto las transmisiones automáticas son preferibles a las manuales ya que no requiere del uso de un embrague.
Parando el vehículo: Si aplica los frenos, el vehículo se hundirá. Por eso, permita que el vehículo se pare por sí mismo o, mejor aún, que pare sobre una superficie sólida, y si es posible, sobre una montículo para poder comenzar a andar otra vez ladera abajo.